No liberes. Una captura es una imagen; se edita en un minuto, y la mayoría de las estafas de pago falso contra vendedores de cripto son exactamente esto: un comprobante convincente, una transferencia "pendiente" que nunca se acredita, o una orden marcada como pagada sin nada atrás. La regla que mantiene a salvo a un vendedor es simple: solo cuenta la plata que ya está en tu cuenta, por el monto exacto, enviada por la persona con la que operás.
Cómo se ve un pago real
- Está en tu cuenta, no "enviado", "en proceso" ni "en espera" del lado del comprador.
- Es por el monto exacto de la operación. En iEscrow cada operación abierta tiene un monto único, así que la cifra misma te dice a qué operación pertenece.
- Viene a nombre del comprador. En iEscrow el titular de cada cuenta de cobro lo fija la plataforma como el dueño de la cuenta, nunca se tipea, y es el nombre verificado contra el documento una vez que ese usuario pasa la verificación de identidad.
Cómo iEscrow convierte esa regla en mecanismo
La declaración del comprador no mueve nada. La cripto se queda en escrow hasta que vos confirmes que recibiste la plata, o hasta que decida un árbitro. Si la plata no está, simplemente no confirmás. Si el comprador insiste, te presiona, o la ventana de confirmación de 30 minutos se está por vencer, abrí una disputa: la operación se congela y un árbitro decide con las pruebas de los dos. Una captura editada no sobrevive esa revisión; una transferencia real, sí.
Si conectaste tu cuenta de cobro (solo lectura, donde hay open banking disponible), iEscrow verifica la acreditación en el banco mismo y no depende de la captura de nadie.